Por Jorge Eduardo - México
Pues no tiraron la toalla y respaldaron su festejo tradicional, a pesar de las condiciones difíciles en la zona de Ecatepec este 12 de julio.
Aunque difícil es poco, habría que decir, más bien, dificilísimo. En torno a las 4 de la tarde se abrieron las compuertas del cielo con toda violencia sobre San Pedro Xalostoc. Las calles se hicieron ríos, los tendidos cascadas y el ruedo un tremendo lodazal.
El público estuvo hora y media en ascuas, esperando en los tendidos cada vez más llenos de la plaza portátil, que debió estar a su máxima capacidad una hora antes del paseillo. El entusiasmo, la paciencia y el ahínco de los sampedreños, ávidos de vivir su tradición, fue un verdadero espectáculo. Algunos optimistas y otros vehementes, no faltó hasta el agresivo, pero todos aguantaron vara.
Tampoco es una sorpresa: las corridas en San Pedro dependen de una comisión del sistema de cargos, que es la organización tradicional de los pueblos originarios mexicanos. Eso es lo que coloquialmente conocemos como “usos y costumbres”, es decir, la organización colectiva para llevar a cabo una tarea, muchas veces festiva, y que conforma un orden paralelo al del Estado.
Quienes integran el comité, ponen en juego su nombre y su prestigio para organizar una fiesta que, se desea, esté a la altura de las que se organizaron en años anteriores. Quienes formaron parte del comité anteriormente (y de la politiquería que conlleva) están atentos, y no necesariamente le tienen buena fe a quienes ocupan los cargos el día de hoy. Es, por lo tanto, una cuestión de arraigo, de identidad, de colectividad y, por qué no, de orgullo personal echar la corrida para adelante.
En esta ocasión, la organización de la corrida fue de la mano con la empresa Redondeles. Sin embargo, la corrida no sería posible sin la gestión del pueblo. Lo hemos visto en otras ocasiones, como cuando San Pedro debió conformarse con una novillada en el cortijo San Judas, en la que, tras partir plaza, el pueblo rompió en gritos de “¡Sí se pudo, sí se pudo!” [organizar un festejo].
En fin, que entre barro, grandes charcos y amplias zonas cubiertas de aserrín de distintos colores, se decidió partir plaza a eso de las 6 de la tarde. Se lidiaron cinco toros de los seis anunciados de Marrón, bien presentados en términos generales y de inusual buena apariencia por delante, dada la coba generalizada que padecemos en las astas de los bureles que se lidian en nuestro país.
También fue inusual el buen juego de los primeros dos toros, unos cárdenos que, sin ser dechados de motor ni de acometividad, se dejaron meter mano de buen grado y sin pararse. Ambos aguantaron largas entradas al caballo en una corrida que, en general, se picó bien. Mucho, pero bien.
El que puso a sus picadores en acción fue Octavio García “El Payo”. Al queretano le pesa la veteranía. Habitualmente causa simpatía verlo, medroso y sin la decisión de antaño, intentando su toreo, sin duda preferible al de otros contemporáneos suyos. Así lo logró en un par de tandas por ambos pitones del 1o, antes de intentar la suerte de matar a paso de banderillas, casi tirando a paso de medio maratón de la CDMX, que también se celebró este domingo. Mató de dos descabellos.
Lo del cuarto fue un bochorno. El Payo se instaló en los medios a hacer gestos y dar instrucciones a sus banderilleros, alegando que el toro no veía, hasta que le tocaron los tres avisos. Menos mal también que el puntillero, Josefer Ríos, es bastante bueno y acertó desde el callejón.
Diego San Román atraviesa un momentazo. Ya con el capote, primero a la verónica y luego por chicuelinas aguantando un violento derrote en el último tiempo del lance, prendió a la afición de Xalostoc. Bien picado y luego bien banderilleado, con el único buen par de la tarde logrado por Alejandro Prado, el queretano comenzó doblándose por el lado derecho con mando y buen gusto. Inició sobre la mano izquierda en muletazos muy sabrosos, rematados detrás de la cadera, pero que no tuvieron calado esperado por la sosería que iba acusando el de Marrón. Por el derecho el resultado fue parecido, en la que no por ello dejó de ser la faena más redonda de la función. Terminó su faena con el recurso de los molinetes y las manoletinas, para la galería pero sin exageraciones. Falló con la espada y cortó una oreja que ya dejó ver que el listón iba a estar bajito.
El quinto de la tarde fue parecido al cuarto, parado, soso, sin recorrido y más interesado en salir contrario que en los engaños. Luego del numerito de su paisano, el público premió con una oreja que San Román cumpliera con profesionalismo. Ni el cuarto ni el quinto se banderillearon, con la excusa del estado del piso. A decir verdad, aunque no llovía, el ruedo era muy precario, por decir lo menos.

El ruedo, un barrizal
Emiliano Gamero, el showman de a caballo, destacó de nuevo por su histrionismo. Primero, montado, dio un mensaje a la asistencia sobre la realización del festejo. Luego, paseó a sus caballos por el ruedo, quesque para ver si podía torear o no. Media hora que se hubiera ahorrado si de cualquier modo iba a matar al tercero y al sexto…
…Salvo porque solo fue el tercero. Luego de que los peones pararan al toro, salió a clavar bien, a emocionar en los cachitos de faena en las que el toro hizo hilo, con dominio de la escena, de las monturas, sin mayores contratiempos a pesar del piso, es decir, una actuación profesional, con los aspavientos habituales, pero tampoco recargada de ellos. Dejó tres cuartos de rejón para arrancarse a pedirle a la autoridad un rabo con el que su actuación pasó de la afectación a la comedia.
Después del quinto, retomó su faceta de tribuno para anunciar a mexicanos y mexicanas, compatriotas y compatriotos, chiquillos y chiquillas, que no lidiaría al 6o por el estado del ruedo.
Los Forcados Queretanos lograron pegar después de romper formación en un par de ocasiones, provocando la embestida a la media vuelta, que fue un tremendo arreón con el que fueron a dar a las tablas. Al que le vino bien el barrizal fue al rabillador, que patinó de lo lindo al hacer su suerte.
En fin, que este formato comunitario de fiesta brava toma preponderancia. Si bien San Cristóbal Ecatepec ha perdido sus festejos, Xalostoc y Santa Clara Coatitla resisten. Toca turno al comité de Caxuxí, con sus tres carteles: festival con Guillermo Gallegos, El Dandy, Marco Juárez, Santiago Martín y Riverita el día 16, y corridas el 19 y 20. Los carteles son Mimihuapampara Gamero, Luis David y Diego San Román, y Xajay para El Zapata, Antonio Ferrera y Francisco Martínez…
…Allá nos vemos…
Galería en #LaSuerteSuprema: https://lasuertesuprema.art.blog/2026/07/13/la-aficion-sanpedrena-triunfadora-de-la-corrida-de-feria/
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