Por Jorge Eduardo - México
De que las cercanías de la capital sigan teniendo toros con regularidad, con un grado de seriedad más que aceptable y con viabilidad económica.
Sería torpe alimentar las esperanzas de que la Plaza México abra sus puertas pronto para ofrecer festejos taurinos. No parecen existir condiciones administrativas, políticas ni empresariales para revertir lo aprobado en el Congreso capitalino hace más de un año. Algunos por complacientes, otros por comparsas, ineptos o aprovechados, será el sereno, pero aún con los mil y un porrazos que se está llevando el gobierno de Clara Brugada, no se ve por dónde pudiera revertirse este estado de cosas.
Por lo tanto, las opciones pasan por buscar alternativas para mantener la vida taurina en los estados aledaños a la capital. En Morelos, aunque existe afición, no hay movimiento. En contraste, el Estado de México siempre ha tenido una animada actividad taurina. Ya en el pasado, durante la prohibición liberal de 1867 a 1887, los aficionados debían desplazarse hasta su territorio, entonces mucho más extenso, para disfrutar de su espectáculo favorito.
Ello no significa que el Estado de México sea inmune a la ofensiva antitaurina. Hace años que no se logra realizar un festejo en Toluca, la capital del estado y cuna de la ganadería de bravo en México. En la conurbada Metepec, el presidente municipal dijo no más toros. Al norte de la CDMX, en Naucalpan, se levantó en su momento una plaza de toros monumental, la desaparecida del Toreo de Cuatro Caminos, cuya función era aliviar al negocio taurino del oneroso impuesto especial en beneficio de la Secretaría de Salubridad, que por años estuvo vigente en el otrora Distrito Federal. A su vera surgieron más plazas, como la añorada Florecita, que no existe más, o el cortijo La Movida, que tiene actividad, pero no festejos formales. En suma, se han perdido enclaves, algunos cruciales.
Sin contar las plazas de fiesta patronal -como las de Ecatepec, que funcionan con otra lógica-, flota en el aire la duda sobre quién podría devolverle la vida a la fiesta en el área conurbada. Cinco Villas, la plaza de Luis Marco, en Santiago Cuautlalpan, Texcoco, es la primera en levantar la mano. Sin estridencias, poco a poco, con valor seco como los toreros buenos, la familia Marco y su equipo han engarzado tres festejos, en lo que ya podríamos llamar una temporada.

El paseíllo en Cinco Villas
En las tres corridas han destacado diversos factores: diestros europeos como atractivo de taquilla, buena respuesta de la afición y toda la categoría que caracteriza a la plaza, con sus peculiaridades tan propias: los cambios de tercio al estilo de Sevilla, la jota durante el sexto toro, la salida en carreta en lugar de la tradicional salida en hombros de los aficionados. En fin, toda una puesta en escena personalísima, para la que seguramente habrá gustos, pero que dice a los cuatro vientos: “¡Está usted en Cinco Villas!”.
La aparición en los carteles, en orden ascendente, de matadores cuyos emolumentos difícilmente pueden calificarse austeros y cuyas actuaciones han implicado desplazarse al otro lado del charco en plena temporada española, así como la renovada frecuencia de los festejos, permiten suponer que la cosa, en cuanto a números, no va tan mal. Tras la hecatombe, como es natural, queda sitio para que otros florezcan. Sólo la perseverancia, la mentalidad empresarial, la afición y la pasión por hacer fiesta brava concretarán este esfuerzo en uno fructífero para todos.
Deseamos que así sea.
Ahora bien, no todo es miel sobre hojuelas. Junto con los nombres importantes, a las últimas corridas de este serial las han caracterizado la falta de casta y de bravura en el ganado lidiado. Son las consecuencias directas de tener nombres de peso, acostumbrados al toro chico y billete grande, y empleadores de quienes promueven una fiesta comodina, otrora de “garantías”, y hoy de la metodología del orejómetro.
Así Sebastián Castella se presentó por primera vez en Cinco Villas el 31 de mayo para firmar algunos pasajes con capote y muleta, especialmente ante el abreplaza, antes de eternizarse en el segundo de su lote. Como el regalo no valió ni para repetir la dosis, nos ahorramos un rato de cátedra estéril.
Diego San Román continúa en plan arrasador, tanto buscando el arrimón como echando mano del oficio y del valor seco. Al tercero de la tarde lo enseñó a embestir toreando de frente y de muletazo en muletazo, al natural, con clasicismo y verdad. Luego ya pudo ligar por el derecho para terminar con el tremendismo acostumbrado. Con el sexto, que tenía sentido, cumplió con todo y puntazo en la cara recibido al tirarse a matar.
Octavio García “El Payo” atraviesa una madurez que oscila entre detalles de pellizco y la medianía. Resulta un poco desesperante que sus faenas no crezcan, pero sin duda es preferible ver al queretano que a muchos de sus compañeros.
El encierro fue de Los Encinos, hace quince años ganadería triunfadora y hoy productora de madera seca lista para la viruta, pero no para grandes obras de arte.
Si bien resulta imprescindible para la viabilidad económica del negocio que estos nombres figuren en los carteles, bien valdría alternarlos con apuestas que den respiro al espectáculo mediante la presencia del toro bravo y encastado, además de abrir espacio a más toreros que se puedan unir al joven triunfador Diego San Román.
No parece que la administración de Cinco Villas sea indiferente a este señalamiento. Su próximo cartel, programado para el 28 de junio, reúne a Manuel Escribano, Luis David Adame y Leo Valadez, frente a un encierro de Rancho Seco. Se trata de una apuesta que eleva el listón del toro -al menos en el papel´-, y al que la experiencia le sirve como ancla, mientras brinda una oportunidad valiosa frente a la afición del centro del país a dos matadores que siguen buscando consolidar su lugar en la fiesta.
Así, pues, hasta en este valle de lágrimas hay esperanza para los aficionados a los toros de la metrópoli. No la echemos en saco roto, pues nuestra respuesta será lo único que anime a más taurinos a echar pa lante con nuestra fiesta, que no está perdida…
…Aunque muchos así lo quisieran…
Galería de fotos en #LaSuerteSuprema: https://lasuertesuprema.art.blog/2026/06/01/madera-seca-de-los-encinos-en-cinco-villas/
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