Algo habrá que hacer para impedir que las corridas duren tanto tiempo.
De dos horas y media en adelante es el tiempo en que los espectadores han de permanecer sentados en los incómodos asientos de las plazas de toros, así todos los días en la actual feria de Sevilla. Cerca de tres horas, muchas veces, son demasiado para la incomodidad física de plazas como Sevilla o Madrid.
En las demás plazas ocurre igual, son poquísimas las que disfrutan de asientos medianamente cómodos, y con esa duración superan los largometrajes que se pueden ver en los cines en cómodas butacas.
Pero siendo la incomodidad la parte material, lo cierto es que lo que sucede en el ruedo no refleja tanto interés como para que ese tiempo represente algo sustancial en lo referente a la lidia y el toreo. Además, no hay suerte de varas y no hay quites que justifiquen el paso de las agujas del reloj.
Todo se resume en que llegue el turno de la muleta y ahí si que se puede contar el tiempo, de hecho, se hace para administrar los avisos, que llegan casi siempre tarde, alargando innecesariamente la duración de los trasteos.
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Los espectadores pasan demasiado tiempo sentados ahí
Si los tiempos de las faenas son avisados a los diez minutos, y si esto se cumpliera, llegamos a la conclusión de que multiplicado por seis toros se llega a una hora de duración, que sería tiempo más que suficiente, teniendo en cuenta que hay faenas en las que hay que aliviar, según las características del toro. Suelen alargarse las faenas sin que esté justificado en función del interés que representa lo que se está viendo.
Significa, entonces, que hay otra hora, o diez minutos por toro, para los dos tercios anteriores. Antes, en el siglo pasado, había corridas que duraban menos de dos horas. Hemos de concluir que, si se podía hacer prácticamente siempre, es ahora en los tiempos del tercer tercio cuando se consume más tiempo del debido.
Las faenas bien construidas no deben llegar al aviso, la mayoría de las veces por la pesadez de los espadas y por querer construir faenas de largometraje. Lo bueno si breve, dos veces bueno. La cantidad suele estar reñida con la calidad y como de esta no abunda, aparecen los ‘pegapases’ para ofrecernos faenas que son raciones de consumismo… con su mismo aburrimiento.
Es algo que se viene diciendo desde hace tiempo y a lo que no se pone remedio, por lo que los aficionados deberían decir o hacer algo al respecto. El pato lo pagaría siempre el tercer espada, pero qué pasaría si a las dos horas se abandonaran los tendidos, que es tanto como decir ‘hasta aquí he aguantado’.
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