Por Jean-Charles Olvera - España
No había que llegar tarde ni salir temprano de la plaza en la corrida clausura de la feria de Otoño.
Oreja al 1º para Morante de la Puebla, esperado como el mismísimo Mesías y faenón inesperado de Ginés Marín a Secretario que cerraba la feria.
De hecho, la mansada de Alcurrucén se salvó por poco con la clase de este último astado en la muleta de un Ginés Marín inspirado al que se le vio toda la tarde con las ganas de luchar de tú a tú con Morante. La brega de Rafael Viotti permitió adivinar que la mansedumbre inicial del buey escondía movilidad y un primoroso pitón izquierdo.
La faena a Secretario debutó con la noche ya caída y una cierta desilusión en los tendidos, algunos hasta saliendo de la plaza antes del inicio de faena. De pronto el joven jerezano se plantó cara al Núñez de encaste al iniciar faena por derechazos con un cambio de mano que provocó un clamor impresionante.
Siguieron series por naturales, algunos largos y eternos con una transmisión y una profundidad tales que hicieron rugir literalmente Las Ventas. Una faena llena de detalles y de actitud de torero hecho y maduro, aunque solo tenga 24 años, de clasicismo y de autenticidad. Acabó con series por la diestra y una entera desprendida y un pelín trasera que le permitió cortar dos apéndices.
Y qué decir de la serie de quites entre Morante y Ginés Marín al tercer Alcurrucén que también daba señales de mansear; un quite por chicuelinas de viejos tiempos de Morante puso de pie Las Ventas al cual respondió sin inmutarse Ginés Marín con otras chicuelinas ceñidas. Sin mirarse ambos toreros al cruzarse regresando en tablas, en las cuales se le cayó la coleta a Marín tras desmonterarse. Tensión concurrida en tarde de duelo de maestros.
Superior el de la Puebla con un primer toro deslucido que no se prestaba mucho al lucimiento pero que ofreció momentos inspirados con una verónica que rompió los tendidos, un primer gran quite por chicuelinas y llevando el toro al caballo con un airoso galleo del bu. Naturales profundos pero aislados de Morante y entera caída con petición de oreja, sin duda excesiva, de los románticos morantistas que tanto esperaban su regreso en este coso.
Sin suerte López Simón con un lote pésimo y en problema con una dura voltereta sin herida al 2º tras un ayudado por lo alto al iniciar apenas su faena. Ovacionados sus banderilleros José Chacón y Jesús Arruga al 5º y poco más.
En Las Ventas era Día de la Hispanidad, aunque no hubiera en el ruedo un torero de otras tierras hispanas. En Las Ventas en este día tan especial para los hispanos se respiraba un aire de eternidad de esa misma hispanidad. Algo transcendental. Algo de la famosa frase de José Ortega y Gasset sobre el paralelo entre la historia de España y la del toreo. Era la tarde esperada de Morante y fue la de Ginés Marín con Secretario. Algo de esa eterna Hispanidad y mucha torería nos dejó ver esta última noche madrileña.
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