Por Jorge Eduardo - México
Pues los de Campo Hermoso para la lidia a pie no cumplieron ni en trapío ni en juego.
Desafortunadamente, ya no es novedad. Los que hicieron segundo y tercero, de escasa presentación, desentonaron ostensiblemente con los que hicieron quinto y sexto, lo que mermó el éxito del festejo. Por su parte, los dos de Marrón para rejones, serios aunque jóvenes, fueron uno de cal y uno de arena en cuanto a juego en la tarde del domingo 30 de agosto. La plaza prácticamente se llenó en tarde agradable, con amenaza de lluvia después del cuarto toro de la función.
La muy buena doma y las buenas maneras de Tarik Othón lucieron ante el noble abreplaza, que aguantó la lidia con el hocico cerrado y hasta brindó alguna embestida emocionante. El queretano clavó al estribo y al violín, y cortó una oreja tras un rejonazo desprendido.
No reiteró su buena suerte con el cuarto, al que uno de los dos rejones de castigo le quedó más bien como dardo, perpendicular a una paleta delantera. La res ya no se movió y Othón le dio rienda suelta a la somnífera repetición de suertes de la doma de alta escuela a gran distancia de la cara del toro.
Antonio Ferrera tuvo en suerte al más potable de los Campos Hermosos, el primero de lidia ordinaria y también primero de los chicos del encierro, bajito y paliabierto. Con él, el de baleares volvió a desplegarse como el adalid de aquellos adeptos de los arabescos y garabatos taurinos de inspiración libre y heterodoxa. Si bien es preferible el Antonio Ferrera poderoso y mandón que surge frente a los toros exigentes, esta versión tiene un lugar en el corazoncito de la afición mexicana.

Ferrera, el barroco
Ya desde que se abrió de capa, con el horripilante percal color Scotch-Brite que usa por capote, gustó por lances y más adelante quitando por mandiles. Ya con la muleta, luego de un inicio discreto, el punto de inflexión fue un pase de pecho de mucho calado, y a partir del cual la faena vino a más por naturales, primero a distancia y que poco a poco tomaron ajuste. También por el lado derecho hubo pasajes de calidad, intercalados con sus adornos recargadísimos y, por qué no decirlo, con sus acostumbradas exageraciones, que hicieron las delicias de parte de la concurrencia. Pinchó intentando su número de tirarse a matar a paso de banderillas y perdió los trofeos con el descabello. Dos avisos.
Con el quinto, el cárdeno claro mejor presentado de los de lidia a pie, prefirió no perder demasiado tiempo. Y cómo iba a hacerlo, si estaba anunciado para torear en Doxey (Hidalgo) esa misma tarde. ¿El resultado? Ferrera no llegó a tiempo y el segundo festejo hubo de suspenderse por lluvia. Recientemente le pasó algo parecido en San Luis Potosí. Por increíble que parezca, apenas un día antes actuó en un pueblo de Ávila, en España. Si el que a dos amos sirve con uno queda mal, ni que decir cuando imprudentemente se sirve a tres o cuatro…
Isaac Fonseca atraviesa un momento complejo, marcado por inquietantes altibajos de cara al importante compromiso de Madrid. Igual se hizo de la embestida del tercero de la tarde, el que de plano desentonó en materia de trapío, y que pasó de corretear suelto por el ruedo a repetir de buen grado a la pañosa del michoacano. Si bien se acomodó por el derecho, los mejores trazos fueron al natural. Como broche, unas ajustadas manoletinas, antes de matar de pinchazo y estocada.
Con el cierraplaza hubo un momento de peligro, después del cambiado por la espalda, cuando el toro ignoró el engaño y se coló peligrosamente, apuntando a la cara del michoacano. Fonseca estuvo de nuevo entonado, sin cuajar un faenón que, dicho sea de paso, el toro tampoco tenía dentro, pero mantuvo el interés de público. Todo se emborronó con la espada, con la que Isaac pareció haber extraviado la técnica sin remedio, hasta escuchar tres avisos.
Si se me permite un juego de palabras (uno no muy ingenioso), el gran esfuerzo por dar toros en Cinco Villas sigue perdido por el ganado. Los festejos se tornan largos (2 horas 40 minutos), pesados y, además, aderezados por las impertinencias de algunos asistentes. Hay ganas de festejos, la gente se retrata en taquilla y, en general, ese aspecto es exitoso. Pero también hay ganas de ver una corrida de toros hecha y derecha en la coqueta plaza de la familia Marco…
…¿Será que pronto la veremos?...
Galería en #LaSuerteSuprema: https://lasuertesuprema.art.blog/2026/08/30/cinco-villas-perdidos-entre-el-ganado/
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