Por J-Charles Olvera - Francia
Penosa corrida de Jandilla ayer viernes en Dax, descastada, desrazada, límite infumable.
Paso sin gloria Toñete que quedó inédito. Cortó dos orejas Castella en una faena de enfermero, abroncado el palco por haber cedido a la presión de unos cuantos al conceder el segundo trofeo. Tal fue que el de Béziers prefirió salir a pie y no a hombros del coso galo con fuerte ovación.
Lo mejor de la tarde fueron esas primeras tandas por doblones y derechazos de Diego Urdiales al cuarto de Jandilla que lidió inteligentemente después, más por bien la diestra que la zurda.
Oreja tras entera y vuelta lenta del riojano saboreando su 20 aniversario de alternativa en esta misma plaza un 15 de agosto de 1999 de manos de Paco Ojeda y de Manuel Diaz ‘El Cordobés’ con toros de Puerta Hermanos.
En esa vuelta al anillo de Dax, con la postura de los toreros consagrados, Urdiales parecía recordar esas tantas temporadas de sacrificios vividas de matador, sin olvidar sus 8 de novillero como Diego de Arnedo.
Días de esfuerzo y de lucha cuando se quedó con pocos contratos varías temporadas tras su doctorado y regreso paulatino a la cima del toreo con una de las muletas más puras de la torería contemporánea.
Esta fuerza de la voluntad, esa abnegación por los toros y ese arte de Diego Urdiales fueron celebrados oficialmente desde la arena de Dax y tras el paseíllo por la alcaldesa de la ciudad termal Elisabeth Bonjean y Jacques Pène, presidente de la comisión taurina de Dax, quienes le dieron un premio al diestro riojano.
También lo hemos celebrado anónimamente desde nuestros tendidos, los que sabíamos de las penas y glorias vividas por Urdiales.
Alguno dice que una verónica de Morante puede ser suficiente en una corrida, también podríamos añadir que un solo doblón de cartel de Diego Urdiales opaca una corrida como la penosa de ayer. Y así fue.

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