Por Jean-Charles Olvera - Francia
Hubo varios desafíos en la placita de Mugron durante la tradicional novillada del lunes de Pascuas, festivo en Francia.
El primero fue entre las dos ganaderías de la tarde, del encaste Santa Coloma, con tres primeros novillos de Pablo Mayoral (origen Buendía) y tres otros de Coquilla de Sánchez Arjona (en la línea personal de Coquilla).
No hubo ni siquiera comparación. Triunfaron los 3 ‘coquillas’ con un cuarto novillo, Escritor-7, que fue completo en cada tercio, siendo bravo en el caballo de la cuadra Heyral, empujando en 3 varas con premio final para el picador Curro Sánchez, también mayoral de Pedraza de Yeltes.

Galope de 'Escritor' al tercer puyazo de Curro Sánchez
De igual modo, Escritor fue fijo en banderillas, permitiendo el lucimiento. En el último tercio, este ‘coquilla’ no salió “tan dulce como una rosquilla, más bien picante como guindilla” como diría Chicuelo de los ejemplares de esta ganadería.
Y picante lo fue tanto en la muleta como en su final, dificultoso para la novillera Raquel Martín, que no acertó con los aceros y fue en parte desbordada por la casta del astado. Silenciada fue su actuación, oyendo dos avisos que pudieron ser tres, yéndose con cerrada ovación este ‘coquilla’ en su arrastre. Un novillo de gran clase.
También fueron ovacionados los otros dos novillos, que impusieron un segundo desafío, esta vez a los novilleros. Si con los Pablo Mayoral, desrazados y sin transmisión, los espadas no pudieron casi competir, con estos Sánchez Arjona fue otra historia, aunque tampoco pudieron con ellos.
Vimos ya que Raquel Martín tuvo sus dificultades, pero también las tuvo el catalán Mario Vilau, que esperábamos con otro nivel y que fue superado durante una faena de más a menos, sin conseguir parar al encastado quinto novillo, terminando con voltereta final.
El único que hizo alguna ilusión fue el burgalés Eduardo Ruiz de Velasco con las únicas series, incompletas, que fueron coreadas al último de la tarde. La faena tuvo altibajos y fue irregular, con varios enganchones y volteretas. Ganas teníamos de ver toreo, pero la complejidad aparente de estos ‘coquillas’ no parecía coincidir con la técnica aprendida en escuelas taurinas. Ruiz de Velasco se fue por lo menos con un apéndice, generoso, tras entera trasera tendida.
La casta de estos ‘coquillas’ necesita sin duda novilleros más cuajados, que sabiendo lidiar este tipo de novillos bravos, podrían esperar mucho más. Este tendría que ser el único desafío de estos jóvenes, el saber lidiar fuera de cualquier estereotipo mecánico, lejos de los bonitos cuentos que puedan oír por ahí. Porque los ‘coquillas’ de esta tarde pusieron a cada quien, en su lugar, como si fuese una auténtica lección para meditar.
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