Por Néstor A. Giraldo - Colombia
La corrida que aparentemente iba a concitar el interés de los aficionados, resultó ser un fiasco.
Todo por el comportamiento manso de los astados, rescatando sin ser un dechado de virtudes el 1º y el 4º que sorteó el colombiano Luis Bolívar. Los otros, incluyendo un 6º bis de Juan Bernardo Caicedo, para doblar la página y seguir de largo.
La plaza tuvo ingredientes de arte comenzando por la decoración en las tablas del pintor Domingo Zapata, igual que el diseño de las chaquetillas que pasaron por la prestigiosa sastrería de Fermín, con la colaboración de la artista colombiana Marta Cecilia Morales, la interpretación de pasodobles impecable de los miembros de la banda y el marco arquitectónico de una plaza que si bien es cierto no se llenó de público, si se llenó de indignación impaciencia y desilusión.
Pudo salir por la puerta grande el colombiano Luis Bolívar en cuyas manos cayeron los dos toros de mejor condición a los que mínimo pudo haber cortado un apéndice. Bolívar es un torero curtido, con oficio a pesar de no tener corridas encima, su madurez le enseño a los aficionados a que entendieran de distancias, sitio y temple ligando muletazos de muy buena factura. Lo realizó tanto en el primero como en el cuarto, pero las faenas para rematarlas y obtener los trofeos se necesita que la suerte suprema sea a ley y de manera contundente. Lamentablemente no sucedió, emborronando ambas obras quedando en la retina de los aficionados tan solo el recuerdo de dos macizas faenas que no se firmaron con los aceros.

Luis Bolívar en un momento de su actuación
Una figura del toreo como Alejandro Talavante con más de 60 corridas de toros liderando el escalafón superior en el año que está por finalizar no puede venir a una plaza de toros de primera categoría a pasar de puntillas sin hacer un esfuerzo mayor con el lote que le correspondió. Mansos, si, sin opciones también, pero sin recursos, sin tratar siquiera de mostrar que los dos mansos no le favorecían para dar espectáculo alguno. El extremeño pensó que la gente era tonta, pero se encontró con aficionados entendidos que lo pitaron en sus dos oponentes.
Sin suerte la madrileña Olga Casado. Imposible el manso que hizo tercero recibiendo una ovación fuerte después de sonar los tres avisos y despedida en el sexto igualmente al no poder interpretar su toreo frente al sexto bis de Juan Bernardo sustituto del titular lesionado de la pata derecha trasera.
Desilusión y tristeza de los aficionados que en el tercer festejo de la feria no han podido ver la corrida redonda que se espera.
Foto: Cortesía de Farley Betancourt
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