Por Néstor A. Giraldo - Colombia
La expectativa era grande como quiera que se lidiaban los toros de “Campo Real” ganadería triunfadora el año pasado con indulto incluido.
Lamentablemente desilusionó a los asistentes en Cañaveralejo. Desiguales en presentación y yendo de más a menos faltándoles casta.
El único trofeo cortado lo consiguió el peruano Joaquín Galdós que dejó inscrito su nombre por la forma como toreó al segundo de la tarde que a la postre fue el de mejor comportamiento siendo conducidas sus embestidas con parsimonia, despaciosidad y torería del espada inca. Series cortas pero profundas. Dos, tres muletazos y el remate. Todo hecho con inteligencia, con andares de clase y sin prisas. Con media estocada en buen sitio se deshizo de su oponente. En el quinto fue obligado a saludar después de faena que no tomó vuelo siendo limitado en algunos pasaje por el incómodo aire.

Joaquín Galdós por bajo
El oficio de Román no fue suficiente para que trascendiera la faena del primero al que le faltó chispa y bravura. La espada no estuvo de su lado escuchando dos avisos. Rescatable la disposición de Román quien junto a Galdós torearon al alimón en vistoso quite por chicuelinas que emocionaron los tendidos. Su oponente sin posibilidades fue pasaportado después de escuchar aviso.
De reciente alternativa Javier Zulueta dejó ver apenas destellos sin poderse acomodar a las embestidas irregulares de sus dos toros viéndose silenciado tras aviso en el tercero y con un “Regalito” que fue el sexto, peligroso y sin un solo muletazo fue pitado.
.jpg)
