Por J-Charles Olvera - Francia
La novillada sin caballos de esta mañana en la plaza de Bayona nos hizo recordar las actuaciones de Sebastián Castella (1998) y de Roca Rey (2013) en este mismo ruedo con actuaciones espectaculares para ambos en épocas respectivas, con la trayectoria que se les conoce ahora.
Estos dos becerristas proponían gran técnica, coraje y voluntad para parar, mandar y tratar de templar. Lo del temple y del arte frente a erales es otra cosa. En esa categoría los animales no están preparados para eso como los novillos y toros. Salen como puedan, con gran expectativa y a veces desconcierto de los criadores, como durante esta matinal en Bayona con erales galos de La Espera y de Casanueva de comportamientos muy diversos.
Los becerristas actuales, todos plenos de imágenes o video en línea de los toreros artistas salen a menudo pensando que las faenas vistas de sus ídolos las podrán imitar frente a erales sin picar que siguen embistiéndoles sin parar hasta durante la suerte de matar. Y como casi nunca les sale faenas artísticas, muchos abandonan, por poco que no tenga apoyo necesario.

Un natural de Tristán

El mexicano Magaña
A los becerristas humildes que persiguen con todo pero sin obsesión al arte, por ahí el duro camino del toreo se les abrirá según la suerte que tengan, como Castella o Roca Rey.
Algo así podría pasarles a dos de los cuatro novilleros vistos esta mañana en Bayona: a Tristán (Tristan Espigue en el civil) quien triunfo cortando una oreja y que le servirá para repetir en la final del certamen en la feria del Atlántico de esta plaza, y a Antonio Magaña, el mexicano de Michoacán quien también corto apéndice y que veremos en otras plazas. Ojalá puedan seguir. Y si el arte no sale ahora, tiempo les sobrara a estos jóvenes para que ese Arte venga después.
.jpg)
