Por Jean-Charles Olvera - España
Lejos parecía estar la apertura del domingo pasado, con sus tendidos repletos y ambiente de feria.
Esta vez, regresó la norma con menos aficionados y más turistas, conforme al patrón que rige cuando una novillada suelta de estas se anuncia en Las Ventas.
El paseo rompió en punto de las 6, siendo las 5 del día precedente, por eso del cambio al horario de verano. ¿Habrá afectado esto a la terna y a los novillos de Fuente Ymbro de esta tarde? Porque la novillada de hoy nunca despegó, entre torpor y misma pauta abrumadora de las novilladas sueltas nocturnas del ‘Cénate Las Ventas’ de los meses de julio.
Y eso que la novillada anunciada tenía su pizco de interés, con novillos de Fuente Ymbro que nunca aburren, menos esta tarde, y tres jóvenes novilleros con experiencia. Entre ellos, un par de novilleros sevillanos conocidos y un mexicano que triunfó la temporada pasada en la Plaza México.
Pero eso no fue suficiente. Los novillos no gustaron, con hechuras dispares, siendo aplaudido el 2º por su trapío y cara imponente, y de juego bastante pésimo, distraídos, buscando la salida y refugiándose en querencia desde la salida de toriles. Apenas bravos en el caballo, menos el cierraplaza. Poca bravura y discreta nobleza, un lote para el olvido.
Puede que no ayudaran en su conjunto los lotes de los novilleros hispalenses Diego Bastos y Mariscal Ruiz, pero tampoco supieron resolver los problemas y ecuaciones de los novillos de Ricardo Gallardo.
Mucha aproximación en conjunto por ambos, demasiada como para que Mariscal Ruiz se permita salir al tercio al quinto tras las palmas de sus seguidores reaccionando al corte de su mano antes de matar y a su entera trasera, una salida interrumpida de inmediato por el joven novillero tras oír los reproches del resto de aficionados.
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Emiliano Osornio con la diestra
El que nos hubiera gustado ver salir al tercio fue el mexiquense Emiliano Osornio, que fue la grata sorpresa de la tarde. No quiso salir tras una entera caída de efecto rápido al tercero de la tarde, saludando desde el burladero, oyendo una merecida ovación. Algo tendrá este novillero pues desde que salió con el capote, lo vimos con cierto garbo, torería y firmeza. Tiene claro su concepto de toreo, estudiando los terrenos, presentando la muleta plana cuando el viento no soplaba, con empaque, limitado por la poca calidad de su lote, el peor de la terna, pero sabiendo estar frente al novillo con torería y clase. Apunta a novillero serio a seguir de cerca, como El Mene, entre otros.
A este novillero azteca no pareció haberle impactado en nada el cambio de horario como parecía serlo al resto de actuantes y de novillos, al que incluimos también a los aficionados que pocas veces pudieron vibrar y disfrutar. Emiliano Osornio, sin triunfar, nos sacó por lo menos de la monotonía, de la rutina, del letargo y del torpor, que es mucho en sí.
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