Nos encaminamos, sin remedio, hacia 2023. Lo que no sabemos, más bien lo dudamos, es si podrá ser un año feliz, al menos en lo colectivo.
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Nos encaminamos, sin remedio, hacia 2023. Lo que no sabemos, más bien lo dudamos, es si podrá ser un año feliz, al menos en lo colectivo.
Nada de nada. Todo queda atado y bien atado. Dónde colocamos, entonces, otras opciones, otros méritos.
La plaza más grande del mundo recibe la estocada más baja y más grave.
Asociar la Navidad con la paz, con la confraternización de los hombres (y mujeres, no se me vayan a molestar algunos/as/es) es lo más.
Para subir al madero, para quitarle los clavos a Jesús el Nazareno…
Con pocas vueltas que darle al calendario de este año que se acaba, podemos decir que ha tenido su interés.
Nací en Madrid en Marzo de 1948. Mis primeros trabajos periodísticos los realicé en la crónica deportiva, principalmente en el mundo del fútbol. Más tarde, otras actividades profesionales me alejaron durante mucho tiempo de la labor periodística.