Hace ahora veinte años nació Opinión y Toros y lo hizo precisamente coincidiendo con la Feria de Otoño de Madrid.
En plena feria de otoño, recién terminada, les hemos brindado las crónicas, escritas por nuestro compañero Jean-Charles Olvera, de las corridas celebradas.
No es casual que sea el que las haya firmado. Una forma más de decir que existe un equipo en opinión y toros, que no solo es mi firma la que les acompaña durante todo este tiempo.
Seguimos compartiendo con los aficionados la opinión sobre toros y toreros con la misma independencia que el primer día. Sin dicha independencia no hubiéramos sido capaces de ponernos delante del teclado. Es una obligación para con los lectores que no hemos abandonado nunca.

Nuestra cabecera de inicio en 2004
Comenzamos nuestra aventura con aquella feria de otoño, con nombres como Esplá, Pepín Liria y Luis Vilches, que mataron la corrida de Adolfo Martín; con Fernando Cepeda, El Cid y Serafín Marín que se enfrentaron a los de Cuvillo; los toros de El Puerto ya existían y ante ellos estuvieron Uceda Leal, Abellán y Castella y el día de la Hispanidad torearon la de Victorino, Encabo, Ferrera y Robleño. Hubo también una novillada con Morenito de Aranda, Álvaro Justo y Juan Ávila, y un festejo de rejones con Rui Fernandes, Montes y Galán.
Poco dio de sí aquella feria. Solo El Cid cortó una oreja de entre los matadores. Sin embargo, el portugués Fernandes salió en hombros en la de rejones y Álvaro Justo en la novillada. Poca historia para el comienzo de la web, que pronto se iba abrir camino entre los aficionados. Tampoco la feria de 2024 está resultando exitosa como para tirar cohetes, así nos lo ha contado Jean-Charles.
De aquel tiempo, que supuso el rodaje del portal taurino, rodeado de muchos colaboradores que creyeron en el proyecto, hasta hoy, han pasado cuatro lustros y seguimos creyendo en que una fiesta mejor es posible, aunque existan tantas formas y tantos que persisten en hacer oídos sordos al objetivo que nosotros nos propusimos: Toro íntegro y Toreo auténtico.
Convencido sigo hoy de que buscando esas metas lograríamos expandir mucho más los valores que la fiesta brava atesora. Buscar atajos para lograr en el corto plazo éxitos efímeros, nos ha llevado a ser ahora hasta insignificantes para el gran público.
Nos costó trabajo, esfuerzo y dinero, pero aquí seguimos al frente de un proyecto serio y ambicioso. Nosotros no somos Onetoro, tampoco lo pretendíamos, ni hicimos el cuento de la lechera, pero no les hemos fallado nunca a los aficionados. Quizá sea esa la mejor y más significativa diferencia. Llegar y estar plenos de energía para volcarla en la búsqueda de la solución, no pretendiendo tapar el sol con un dedo.
A todos cuantos apoyaron y siguen apoyando este proyecto independiente y plural, gracias por haberme acompañado.
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