Cuando ayer recibí esa mala noticia, no me la podía creer. Esas letras de tu hija Alexandra para informarme me partieron en dos.
Apenas hace unos días, a mediados de marzo, estábamos en contacto, a través de mail, por un correo que me había llegado con la dirección antigua de Opinionytoros. Me dijiste que era un problema puntual que ibas a resolver.
Al tiempo, me mandabas el que ahora va a ser tu último escrito. Anunciabas en él dos festejos para abril en Riobamba, días 11 y 18, y expresabas tus dudas de si podrían celebrarse por aquello de la pandemia del coronavirus. El destino ha querido que ni siquiera tú hayas podido llegar a la primera fecha. Así que ya no podrás hablarles a los lectores de su suspensión, te marchaste antes que quedarte sin poder ver la corrida. No te gustaban las suspensiones, ya se ha visto cómo no has querido padecerla. Un cáncer casi fulminante hizo lo demás.

Jorge (dcha.), en Quito, con J-Charles Olvera, compañero francés de OyT
Querido Jorge, en los muchos años como colaborador de Opinionytoros, entre nosotros se fue forjando una amistad, que solo tu muerte puede romper. Confianza mutua, así como éramos partícipes de nuestros escritos, llenos de pasión por la Fiesta Brava, esa que tu calificabas como ‘la mejor de las Fiestas’. Lo era, lo es y lo seguirá siendo en cuantito este virus asesino nos de una tregua.
Desde allí, desde tu ‘hermoso país Ecuador, ubicado en Sudamérica y en la mitad del mundo’, que era el modo con el que casi siempre empezabas tus escritos, nos llegó la noticia de tu forzada marcha. Desde ya sabemos que perdemos a un aficionado de ‘hueso colorado’ como también te gustaba definir a los que eran aficionados auténticos. Un vocabulario tuyo, muy personal, bañaba tu linda prosa, con ese amor que profesabas a cuanto fuera taurino.
Sufriste como el que más con aquella ‘malhadada consulta popular del nefasto expresidente Rafael Correa en mayo de 2011’ que dejó sin toros a Quito, que disfrutaba de la mejor feria de América hasta entonces. Por eso lo recordabas con tanta frecuencia, convencido como estabas de que eso sería reversible más pronto que tarde. De momento, lo único que se sabe es que el tal Correa ha sido condenado a ocho años de cárcel por liderar una red de sobornos. Quién sabe si ese método fue usado también en la malhadada consulta que tu censurabas.
Jorge en su lugar de trabajo, compartiendo callejón con nuestra Agnès Peronnet
Sea como sea, te vamos a añorar mucho todos cuantos te queríamos. Desde la Madre Patria como siempre decías cuando te referías a España, seguro que uno al menos, un servidor, aunque haya muchos más, echará de menos tus letras cuando cada mañana me ponga delante de la pantalla del ordenador.
Por si no lo sabías, he de decirte que te has ido el mismo día, 10 de abril, en que se fue el crítico taurino que más admiré en mi vida, Joaquín Vidal. Sólo se te adelantó en dieciocho años. Cuando llegues al cielo pregunta por él. Con él podrás hablar de toros, escuchará tus andanzas taurinas por tu Ecuador querido y podrás conocer y compartir con el mejor crítico taurino todo cuanto él sabía.
Jorge García Romo, descansa en paz. Que Dios de fuerzas a tu familia para superar tan dolorosa pérdida y que ilumine nuestro camino.
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