Lo que no consiguen los políticos y los antitaurinos, lo consigue un virus con peores intenciones que un toro de Miura.
Todo era previsible pero las contemplaciones de un gobierno más preocupado de otros menesteres que de la salud de sus gobernados, ha obligado a tomar decisiones al límite, cuando ya el virus campa a sus anchas por todo el territorio. Si a eso le añadimos que los españoles somos indisciplinados de nacimiento, se ha añadido más leña al fuego.
¿Cómo es posible tanto dislate? ¿Si existían razones para celebrarse el partido de Valencia a puerta cerrada, decisión tomada hace dos semanas, qué razones había para permitir los festejos taurinos? Un sin sentido todo. Ahora los daños son mucho mayores para todos, empresa, profesionales, aficionados, hoteles, restauración, etc.
Vamos a remolque con esta epidemia dañina y contagiosa en grado sumo. La vida social es el peor enemigo para su control y aquí se ha estado mirando para otro lado de forma permanente y quién sabe si de forma también totalmente irresponsable.
Las ferias de Valencia y Castellón, la de Arnedo, el comienzo de la temporada en Las Ventas, el festival de Murcia contra el cáncer, todo se suspende de una tacada. El virus ha campado, y seguirá campando, a sus anchas si no se ponen medidas que supongan de verdad un alto grado de sentido común en el comportamiento cívico de los ciudadanos. Los equipos sanitarios están para cuando surge la enfermedad, pero en el periodo de contagio somos nosotros los responsables de pararlo.
Francia, como siempre, se ha adelantado y ha suspendido ya su feria de Arles, así como otros festejos en Gamarde y Garlín. Con mucho más tiempo en la decisión evitarán males mayores… entre los que caben destacar desplazamientos inútiles. Ese tiempo de más será aprovechado para pensar y planificar con tiempo las futuras acciones. Es decir, suspendiendo antes ganan todos, desde el punto de vista epidemiológico, organización y logística.
En el horizonte está Sevilla, cuyo inicio coincide con Arles, y es el momento de pensar en serio y no creer en los ‘Reyes Magos’. Por la experiencia con el virus ya se sabe que en dos meses no se arregla y vean qué medidas hay en Italia, que nos lleva una delantera de menos de dos semanas.
Cuanto antes nos enfrentemos al ‘toro de la ganadería de Coronavirus’ que tenemos delante, mucho antes saldremos de ese callejón para poder poner orden y planificación en la temporada taurina. Los grandes problemas económicos de toda índole, que ya hay, afectarán al negocio del toro, pero mucho peor negocio es perder la batalla contra este toro siniestro que se nos ha venido encima.
A lo mejor había que pensar en medio y largo plazo, San Isidro podía ser en dos meses un buen punto de partida siendo optimistas, porque en el corto plazo, así lo pienso sinceramente, este 'toro' nos ha ganado la pelea.
Foto: Elespanol.com
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