Con mi Firma

    65.000 Euros

    Esa es la cifra de la vergüenza. Con esa cifra quiere el Gobierno de España saldar sus obligaciones para con la Tauromaquia. Una cifra ‘extraordinaria’ para compensar lo que la Tauromaquia, los impuestos que paga, entrega al Estado cada año.

    Podríamos conformarnos si el tratamiento fuera por igual para con otras facetas de la cultura, pero no. También podríamos darlo por bueno, si el resto de las partidas se destinaran a otras labores y necesidades sociales que más lo necesitaran, pero no.

    Los Presupuestos Generales del Estado para 2019 solo contemplan esos 65.000 euros para con la Tauromaquia, una actividad protegida y que es Patrimonio Cultural en España.

    Unos cuantos billetes es el pago del Gobierno a la millonaria recaudación que deja la Tauromaquia

    El cine, que genera evidentemente mucha menos recaudación al estado, es recompensado con 100 millones de euros. Algo así como mil quinientas veces más. Eso, 1.500 veces más, debe de valer el apoyo que la mayoría de los actores le dan al gobierno. Es decir, vale mucho más el apoyo que el dinero que se recauda por ello. Una ‘justa’ proporción que deja al mundo del toro sin argumentos.

    Habrá que pronunciarse a favor del gobierno para conseguir buenos dividendos o, por el contrario, buscar alternativas que permitan que gobiernen quienes mejor nos traten. Si no es cuestión de justicia, que al menos sea cuestión de votos.

    Vemos a colectivos de todo tipo de actividades, o jubilados también, reclamando y reclamando derechos y dinero y el mundo del toro se queda siempre entre barreras. Habrá que salir al ruedo, utilizando una metáfora taurina, para dar respuesta a tan desfavorable e injusto trato. Y todo, siendo tachada la Administración por destinar partidas de dinero a los toros.

    Es insultante que una actividad como el cine español, que es ruinosa económica y artísticamente, esté a tantas leguas de distancia en el trato para con la Fiesta Brava, siendo algo, el cine, que ni nos representa en el mundo ni suele valer un pimiento todo cuanto hacen sus protagonistas. Eso sí, solo por salir en una película, se pasan el día diciendo que son La Cultura. ¡Una mierda! Son trabajadores de una actividad artística y muy lejos de escultores, pintores, escritores, músicos, etc. que bien pueden decir representar esa Cultura. ¿A alguien en su sano juicio se le puede ocurrir comparar a un tal Dani Rovira con Benlliure, Lorca o Picasso?

    Mientras no se salte al ruedo no habrá respuestas positivas. Esto no lo arreglan los políticos de gratis, necesitan ‘lo suyo’. Y ‘lo suyo’ ya sabemos lo que es, votos claros, precisos y publicitados o lo que se dio en llamar ‘pasar el sobre’, como siempre se hizo en la actividad taurina. Pensemos en que es lo que más nos interesa.

    Foto: Sarah Pepen

    SOBRE MI

    Nací en Madrid en Marzo de 1948. Mis primeros trabajos periodísticos los realicé en la crónica deportiva, principalmente en el mundo del fútbol. Más tarde, otras actividades profesionales me alejaron durante mucho tiempo de la labor periodística. 

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