Así es la fiesta actual, mucho triunfalismo. Algo será verdadero, auténtico, merecedor de tales honores, pero…
Es imposible creerse todos esos triunfos a ojos cerrados. Ni por probabilidades matemáticas es posible que sucedan, ni en tantos sitios a la vez.
Puede que durante septiembre afloje la exigencia en las plazas, de aparente seriedad, pero resulta excesiva tanta generosidad por parte de los públicos, con la connivencia de los palcos presidenciales de pañuelos flojos, que más parecen hooligans.
Un ejemplo lo tenemos muy reciente en la última crónica de Jean-Charles Olvera de Dax: demanda de indulto, orejas y rabo que el palco concede (regala) y la sensación de que todo vale, hasta ver toros de segunda en plaza de primera.

Es la imagen del triunfo o del triunfalismo
A la cabeza de las salidas en hombros siempre Murcia, plaza donde más ternas completas han salido en hombros a lo largo de la historia. No se necesita documentar, la propia memoria lo tiene grabado un año sí y otro también. Qué sería de una tarde donde los tres diestros no salen en hombros. Debe ser por eso por lo que se celebra de forma tan abundante la merienda, por lo mucho que hay que celebrar.

Da igual en qué fecha y con qué toreros
Valladolid, Salamanca o Albacete no se quedan muy atrás. Cito a estas por ser plazas de segunda y no de tercera. Y es que, de primera, correspondiéndose son la exigencia debida, van quedando muy poquitas. Incluso Madrid hace sus pinitos para bajar muchas veces al siguiente escalón.
Sea como fuere, esa es la fiesta que parece demandan todos: toreros, ganaderos, autoridades y público. El rigor y la seriedad quedan para unos cuantos aficionados a los que hay que llamar talibanes. Tienen esa manía de llamar Fiesta con mayúsculas a todo cuanto exigen en la plaza. Claro que será por eso. Si no fuera por ellos lo mismo podían lidiarse bambis en muchas de las plazas.
El caso es que resulta grotesca esta casuística. Un amigo me decía no hace mucho que los toros embisten en todos los sitios mejor que en Madrid. Lleva su razón el amigo, aunque en la balanza tengamos que poner que lo mejor del año se vio en Madrid con Morante de la Puebla. ¿Será para compensar o es que en Las Ventas todo es de otro nivel?
No es aquí el momento de analizar todo cuanto pasa, pero es cierto que hago mío aquel dicho que decía: Madrid es el pueblo más grande de España… lo demás todo campo. Trasladado a los toros es así: Las Ventas es el sitio más riguroso y exigente de las plazas de toros, las demás triunfalismo puro y duro.
Con todas las excepciones que se puedan hacer, en general es la sensación que se tiene.
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