No se sabe cuándo será el día en que el de La Puebla podrá hacer el paseíllo. Ni los que dicen saber pueden predecir qué día será.
Ahora, tras de otros adelantos, se anuncia la fecha del 3 de septiembre en Melilla para su reaparición, pero quién sabe si la larga curación y convalecencia se ajusta a esos plazos. A esa fecha se habrían cumplido 24 días desde el 10 de agosto, fecha del percance en Pontevedra.
Pablo Aguado será su sustituto en las tardes de las dos localidades madrileñas de San Sebastián de los Reyes y Colmenar Viejo; David de Miranda lo hará en Almería y Sebastián Castella en Palencia. Las fechas del viernes 29 en Alcalá de Henares y sábado 30 en Linares no han oficializado los toreros que habrán de sustituirle.
Si se cumplieran esos plazos citados, Morante se habría perdido 17 corridas de toros: Huesca, San Sebastián, Gijón, Ciudad Real, Málaga dos tardes, Bilbao, Cieza, Toro, Almagro, Cuenca, Sanse, Almería, Colmenar, Palencia, Alcalá, Linares…
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La afición desea volver a ver imágenes así cuanto antes
Pero hay que precisar, el torero las habrá perdido en aras de una recuperación completa, pero los aficionados de todas esas localidades se han perdido también al mejor Morante de la historia. La expectación e ilusión que despierta actualmente el de La Puebla no es comparable con ningún otro momento de su carrera, ni con cualquier otro torero.
Morante habrá sufrido un buen recorte en sus ingresos, dejando de ganar unos emolumentos considerables. Aventurándonos podríamos cifrar en unos dos millones de euros. Pero cada uno de quienes tenían comprada su entrada se han tenido que sentir con más pérdidas que el propio torero. Hoy en día todos los espectadores le sacan un buen rendimiento a su dinero cuando torea el sevillano… y no le han podido ver. Sumadas todas esas plazas, no menos de cien mil aficionados se han quedado con las ganas.
Si se cumpliera lo de Melilla, podríamos decir que Morante hace un favor a los melillenses, sí, pero también a muchos ‘moritos’ que puedan ser ‘morantitos’. Ojalá sea ese día el final de una ausencia tan sentida.
Puede que algunos se hayan sentido satisfechos con las actuaciones de sus sustitutos, recordemos principalmente a Urdiales en Bilbao, sacando del injusto ostracismo al riojano y su propio toreo; también a Luque en Málaga, pero no se puede negar que todos sacaron sus entradas para ver al gran referente de 2025.
Cantemos y celebremos en unos días que Morante esté de vuelta, que lo haga en plenitud de facultades y que siga repartiendo su magia por todos los ruedos que pise hasta el final de la temporada. El toreo, en su máxima expresión, le necesita.
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