Cuando comienza el mes de agosto puede decirse que comienza la parte más fuerte de la temporada española y francesa.
Será durante este mes cuando tenga lugar la reaparición del valenciano Enrique Ponce, que desde marzo ha estado recuperándose del grave percance que en Fallas le ocasionó un destrozo en su rodilla. Un puñado de meses para poder realizar de nuevo el paseíllo. Eso sí, ya tiene programados un montón de carteles para que se le vaya olvidando el sufrimiento vivido.
El valenciano estará en agosto otra vez en los ruedos
Como todos saben, el peruano Roca Rey estará ausente todo el mes mientras intenta que los médicos dan con la fórmula que le permita liberarse del problema de cervicales que le imposibilita el hombro derecho, ese que tanta importancia tiene a la hora de montar la espada. El deseo es que agosto sea el último mes que deba de estar de baja el limeño.

Volverá el peruano por sus fueros
También ausente todo el mes estará el murciano Rafaelillo, quien sufriera uno de los percances más espeluznantes de esta y de otras muchas temporadas hace escasos veinte días en Pamplona. Las múltiples fracturas de costillas y vértebras le auguran un largo periodo de inactividad. Confía el diestro poder salir del hospital murciano donde se encuentra y recuperarse en su casa de la playa con su familia. Dadas las circunstancias, es su mejor horizonte en estos momentos.
Todos tienen en común que no ha sido una cornada quien ha lacerado sus carnes. Y es que estas lesiones de tipo óseo son mucho más largas y difíciles de superar.
Ponce y Roca, en cuanto estén liberados de las molestias, volverán a torear de seguido, como si no hubiera pasado nada seguirán apareciendo en muchos carteles y ferias.

Ojalá vuelva a sonreir Rafaelillo en Zaragoza como en la foto
Sin embargo, no sucederá igual con el torero murciano. Los médicos han dicho que probablemente esté en condiciones para la feria de El Pilar. Ese será también su deseo, pero pedimos que no sea en abstracto. El empresario, Carlos Zúñiga, debería darle ya la alegría, y certeza, de que contará con él. Seguro que sería un aliciente muy positivo para su recuperación.
No creemos que pueda contar con más contratos, dadas las fechas y también el olvido que de él hacen últimamente las empresas, entre las que tenemos que incluir la de su tierra, donde un año más le habían dejado fuera de la feria, mucho antes de su percance en Pamplona.
Peores que las cornadas son estos percances, de mucho más tardía recuperación, pero no olvidemos que las peores cornadas que reciben los toreros son el olvido de los empresarios. En este caso Rafaelillo es el peor parado.
Fotos: Muriel Feiner
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