Con la celebración del Día Internacional de la Tauromaquia, pensábamos que sería suficiente, pero en la tarde hubo más…
Otro homenaje a esa Tauromaquia fue ver la plaza llena al completo, mostrando al mundo que sigue muy viva y mantiene el interés de los públicos.
Un homenaje mayor llegó con el minuto de silencio en memoria de Joselito El Gallo, muerto tal día como hoy de 1920 en la plaza de Talavera de la Reina. ‘Bailaor’ fue el nombre del toro causante de su muerte.
Y hablando de toros, hoy la tauromaquia ha de sonrojarse al conocer el baile de corrales, habitual cuando llegan las figuras, y aparecer en el cartel tres ganaderías para lidiar de dos en dos. No se incumple el reglamento pues dos de ellas, Puerto de San Lorenzo y Ventana del Puerto, ya venían anunciadas por colleras. Dos de Victoriano del Río remendaban la tarde. De cualquier forma, y más en un día tan señalado, habrían de cuidarse las formas. O evitar en el cartel a ‘figurones’.
Fueron saliendo por chiqueros y para el recoger de la Tauromaquia, donde todo lo que hay descrito sobre la condición de los astados no tiene por qué ser ideal ni bueno, resultó que los toros blandearon más de la cuenta, aunque no pudieran llamarse inválidos. Flojear era el verbo, ya fueran del Puerto, de la Ventana o de Victoriano, aunque de sosas y bonancibles embestidas. Suerte tuvimos que saliera el quinto, de Victoriano del Río, de nombre ‘Frenoso’ y ahí la Tauromaquia se puso de gala, resultó ser un toro bravo.
Con ese toro apareció en escena Fernando Adrián, a quién la suerte en los sorteos le empareja, le hace novio de Madrid. Pero el madrileño es un torero aguerrido y no deja pasar la ocasión para hacer disfrutar a los tendidos. Adrián y Frenoso se afanaron para dar rienda suelta a muletazos sin solución de continuidad, dado el celo y la bravura del toro, también madrileño. El de Torres de la Alameda no le hace asco al toreo por derecho como tampoco a las prácticas más populistas de citar de rodillas o pasarse el toro por la espalda. Frenoso contribuía sin pausa a hacer de la faena una pieza de continuidad y emociones. Todo iba bien hasta que la espada bajó a estropear el idilio con su público. Una vuelta al ruedo sirvió de consuelo a Fernando y para mostrar su agradecimiento al público.
Adrián administrando el caudal de bravura de 'Frenoso'
Pablo Aguado puso a cuentagotas las muestras de naturalidad y despaciosidad que adornan su tauromaquia, pero sin elevar el listón y sin pasar el fielato ante la sosería de su lote. El sevillano no era el torero aguerrido de la tarde, ese papel lo ocupó otro.
De Manzanares casi es mejor ni hablar, ni está ni se le espera y gracias a él pudimos ver esa versión existente en la tauromaquia del ventajismo, el pico, la pierna retrasada y la falta de ajuste. El alicantino solo destacó con la espada y eso fue lo único que no le podemos afear. Pero en esta Tauromaquia no solo se es torero, se tiene que ser también matador de toros y él lo es.
En el Día Internacional de la Tauromaquia, ella misma nos obsequió con varias de las condiciones que representa. El cómo se llenan las plazas por parte de los aficionados, como se homenajea a toreros/héroes de la talla de Joselito y un amplio repertorio de cuanto suelen mostrar en las plazas toros y toreros. Eso sí, abundó la parte mala. Nos salvó aquello de 'no hay quinto malo', que también forma parte de la Tauromaquia el famoso dicho.
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